Martes y jueves, como un clavo
Con mi nombre no hace falta que te diga de donde soy, la única duda que puedes tener es de qué pueblo en concreto. La respuesta es Barakaldo. Allí tenía varios compañeros de clase con negocios familiares de vacas. Vivían en grandes caseríos a las afueras y a las 6 de la mañana, se levantaban […]